CÓMIC, MANGA

I am a hero (creo)

Manga. Una palabra que muchos asociarán a historias protagonizadas por adolescentes medio estúpidos y cabezotas que nunca paran hasta conseguir lo que quieren aunque les cueste la vida. O a niñatas enamoradizas que descubren que su novio podría ser su hermanastro. O a profesoras con gafitas y tetas descomunales sodomizadas por monstruosas criaturas que poseen nosécuantas pollas gigantes. Una palabra asociada a la que es posiblemente una de las sociedades más excéntricas y desconocidas del mundo a nuestros ojos. Esos chavales de tu ciudad que de pronto, y al parecer sin venir a cuento, colapsan el metro durante un fin de semana a base de disfraces sin pies ni cabeza.

Pues sí, manga es eso. Pero también es mucho más. Thrillers psicológicos, denuncia social, novela negra… El manga tiene mil caras y por ello, una vez cumplidos los 25, merece la pena echarle un ojo a las novedades para descubrir joyas como I am a HERO, publicado en nuestro país por Norma Editorial.

I am a hero

Portadas del tomo 1 y 2 editados por Norma.

I am a HERO, de Kengo Hanazawa nos presenta a Hideo, un ayudante de mangaka de 35 años, depresivo, maníaco y medio tarumba que habla con una especie de amigo invisible (bastante siniestro) cuando tiene miedo. De lo único que podría estar orgulloso es de la sosa de su novia que está fascinada con el trabajo y el éxito de su ex, un famoso autor de manga al que Hideo desprecia. Un pringado. Un loser en toda regla que para colmo de males no se da cuenta de los extraños cambios que se producen a su alrededor.

Hablamos de gente enferma, extraños ataques, atropellados que siguen andando como si nada con el cuello roto… Sí amigos, estamos ante una de zombis. Podríamos decir “ante otra de zombis”, pero como ávida consumidora del género me atrevo a afirmar que I am a HERO será diferente. Y sorprendente. Básicamente porque el pobre Hideo no tiene madera de héroe. Ni se os ocurra imaginar a una especie de Rick Grimes a la japonesa. Ni de coña. Nuestro protagonista esta vez se mueve entre el miedo y la necesidad de normalizar lo que ocurre a su alrededor, provocando una serie de situaciones kafkianas que dejan perplejo al lector.

viñeta

Y todo esto con un dibujo… digamos sincero. Y horripilante. Sincero a la hora de retratar a los japoneses, que no son altos, ni tienen cuerpo en forma de triángulo invertido, ni los ojos gigantes. Y horripilante a la hora de presentar a los monstruos. Unos zombis que, gracias al ritmo y la perspectiva de las viñetas, acaban poniéndote los pelos punta. Ah, y son de los que corren… E incluso balbucean palabras que llevan a pensar que queda algún resquicio de comportamiento humano, lo que asociado a la brutalidad de sus ataques los hace más terroríficos.

I am a hero zombi

Y todo te deja con ganas de seguir leyendo más.

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